PIEL LEJANA

 

 

Piel lejana

marcando su ruta,

imprimiendo sus huellas

sin coincidir con las mías;

dejando a distancia su olor,

a milímetros su roce

y al infinito su concesión.

 

¡Más vale mantener la frontera cerrada!

 

¡Qué piel extraña erosionada

no abra de cuajo la temprana sandía!

 

Piel distante

señalando sus limites,

Clavándole puntales

sin coincidir en su hoyo el mío;

liberando a su paso su aroma,

ya cerca su encanto

y en un abismo su aceptación.

 

¡Más vale mantener las guerras abiertas!

 

¡Qué piel gastada

no invada el camino recién asfaltado!,

 

y lo inunde de baches infranqueables

por un descuido de la piel recién hecha!


 

 

 

 

PERDERME EN TU PIEL

 

 

Perderme en tu piel;

lamer su textura

y saborear elevándome más allá de esta vida

el manjar más exquisito,

la fruta más deliciosa,

y exclamar: ¡Tanta perfección

no puede ser humana! ¡Es demasiado!

 

Perderse en tu piel;

morder su materia

y evadirse sin remedio más allá de esta tierra

al gozar más complaciente,

la estructura más codiciada,

y dejarse llevar por tanta perfección

a absorber el significado de la vida,

y en la piel de la que muerdo

su tremenda belleza.


 

 

 

 

OLERTE

 

 

Olerte

en la provocación de un silencio.

 

Lamerte

con la afectuosidad de un perro.

 

Absorberte

con la intensidad de un tifón.

 

Venerarte

con la adoración de un loco de amor.

 

Respirarte

con el arrebato de un ahogado.

 

Comerte

con la ambición de un poseedor.

 

Amarte

en la piel, la carne, los huesos

como un loco por amor.

 

Piel con piel amarrados

mordiendo nuestros mundos.


 

 

 

 

LAMER LA PIEL CON LA INTENSIDAD

 

 

Lamer la piel con la intensidad

de absorber la vida a bocanadas.

 

Cerrarse al mundo inmerso

en el terso manto que te envuelve,

y morder piel y carne hasta

saciarse cegado en todo aquello

que se extiende más allá de tu piel, mi mundo.

 

Sacar de tu piel las gotas de sudor,

lluvia de tus entrañas,

y sorberlas como lágrimas surgidas

de tu sangre, que excitada

te impulsa a la entrega perfecta.

 

Comernos carne y piel hasta el amanecer

en la profundidad de la noche

vagando por el oscuro abismo,

enloquecidos, destruyendo fronteras,

sin más sueños que las lenguas jugando,

los dientes mordiendo;

las lágrimas del sudor fundiéndose, piel con besos bañándose

en el mar de la pasión.

 

Yacen sobre el suelo las pieles echadas a la muerte de pasiones,

sin más mundo que nuestras pieles saturadas

agradeciendo la vida, el existir, las pieles enfrentadas.


 

 

 

 

AMANECE

 

 

Amanece.

 

¡Qué bonito es ver el amanecer

a pesar de encontrarse al otro lado de la frontera!

sin cruzar el abismo quizás insalvable,

pero alimentándose de la esperanza

de un día tonto poder alcanzarla.

 

Amanece y la vida tiene sentido

al contemplar la piel estirada,

su estructura la perfección manifiesta,

y sus células tan bien dispuestas

que te incitan a exclamar: ¡Qué maravilla!

y a preguntarte: ¿Cómo demonios

se llega a tanta perfección?

 

Amanece y tan solo deseo

explayarme sobre la superficie lisa, tersa,

centrar en su piel mi vida,

y luego simplemente verla marchar celosamente bella,

con su piel, su manto real.


 

 

 

 

PUERTA ES TU PIEL

 

 

Puerta es tu piel

que no me atrevo a franquear

inmerso en los temores

y los miedos del que no puede ofrecer

el capullo explosivo en su pleno florecer,

sino el exhausto tronco rodado,

lamido por las riberas de tantos acantilados

que ya le conducen al lago del sosiego.

 

Puerta es tu piel

que me limito a contemplar,

instalado en mis ilusiones

y el recelo del que no puede retirarse

y dar la batalla como perdida,

cuando le hierve la sangre,

le asaltan los sentidos,

y no hay puerta, ni piel, ni doctrina,

ni entendimiento que le frene

en la locura de su desespero,

a puerta cerrada, a piel dispuesta.

 

Siempre queda la esperanza

de una sonrisa, una insunación

que merecen la lucha

por esa piel que exalta la vida.